Fundación ONCE y Fundación AXA reclaman más recursos frente a la soledad

Casi la mitad de las personas con problemas de salud mental en España experimentan también soledad no deseada. En concreto, esta situación afecta al 49,1% de este colectivo, frente al 11% registrado entre quienes no declaran dificultades relacionadas con su bienestar psicológico. Así lo recoge un estudio elaborado por Fundación ONCE y Fundación AXA dentro del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada, SoledadES.
El informe señala que el 32,4% de la población adulta sufre problemas de salud mental, aislamiento involuntario o ambas situaciones. Un 11,8% convive al mismo tiempo con los dos fenómenos, cuya relación es descrita como bidireccional y cíclica. La soledad puede agravar el malestar psicológico, mientras que los problemas de salud mental pueden favorecer el aislamiento por factores como el estigma o las dificultades para mantener relaciones sociales.
La investigación se realizó mediante 4.100 entrevistas telefónicas a personas mayores de edad de toda España entre marzo y abril de 2026. El trabajo también incorporó una revisión de estudios previos para analizar las causas, las consecuencias y los factores de riesgo y protección relacionados con ambos problemas.
Los resultados muestran que la soledad no deseada afecta actualmente al 20,2% de la población, un porcentaje similar al de 2024. Sin embargo, los casos que se prolongan durante dos años o más han aumentado del 13,5% al 15,6%. También se ha producido un crecimiento de los problemas de salud mental, que han pasado del 18,3% al 24% en los últimos dos años.
Las diferencias por sexo son significativas. El 30,1% de las mujeres declara tener un problema de salud mental diagnosticado o percibido, frente al 17% de los hombres. La presencia de estos trastornos es también mayor entre las personas jóvenes, con porcentajes superiores al 30%, mientras que desciende por debajo del 20% entre quienes tienen 65 años o más.
En el caso de la soledad, la tasa ha disminuido entre los hombres y ha aumentado entre las mujeres. También ha descendido de forma considerable entre la población de 18 a 34 años, al pasar del 34,6% al 21,2%. En cambio, ha crecido entre las personas de 35 a 44 años, desde el 20,8% hasta el 25,7%.
La situación económica aparece como uno de los factores más relevantes. Los problemas de salud mental afectan al 35,4% de quienes tienen dificultades para llegar a final de mes, casi el doble que entre las personas con una posición económica más cómoda. El estudio también identifica una relación estrecha con la discriminación. El 33,1% de quienes han sufrido algún trato discriminatorio cuenta con un diagnóstico de salud mental, frente al 10,7% de quienes no han vivido esa experiencia.
Entre las principales barreras para pedir ayuda figuran la vergüenza y el miedo a ser juzgado. Los autores reclaman reforzar la sanidad, los servicios sociales y los apoyos a la dependencia, además de reducir la pobreza y situar la soledad no deseada entre las prioridades de las políticas públicas.
El informe también propone crear entornos que faciliten las relaciones personales, impulsar actividades vecinales y promover el voluntariado. Las redes sociales de calidad y el apoyo cercano son considerados elementos esenciales para prevenir el aislamiento y proteger la salud mental.

