Toni Ruiz impulsa la alianza educativa de Mango con ACNUR

La empresa fundada por Isak Andic Mango ha dado un nuevo paso en su estrategia de acción social al formalizar una alianza con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, con el objetivo de apoyar el acceso a la educación universitaria de jóvenes mujeres refugiadas. El acuerdo, que se desarrollará entre 2025 y 2027, supone la primera colaboración de la compañía con ACNUR en un proyecto específicamente educativo y permitirá respaldar a cerca de un centenar de estudiantes a través del programa internacional de becas DAFI.
La iniciativa se enmarca en el refuerzo del compromiso de Mango con la igualdad de oportunidades y la educación, dos ejes centrales de su política de acción social. La compañía, uno de los principales grupos globales de la industria de la moda, sitúa a la mujer en el centro de esta estrategia, alineando sus proyectos sociales con los territorios en los que opera y con una visión de impacto a medio y largo plazo.
El acuerdo ha sido suscrito por Toni Ruiz, presidente y consejero delegado de Mango; Francesco Sciacca, director general del Comité español de ACNUR, y Jorge Olague, director de Alianzas con el Sector Privado de la organización. Con esta firma se da inicio formal a una colaboración que busca ampliar las oportunidades educativas de mujeres refugiadas en contextos especialmente vulnerables.
Toni Ruiz subrayó la relevancia de este proyecto dentro de la visión social de la compañía de Isak Andic y su relación con Naciones Unidas. “Mango aspira a generar un impacto positivo en todos los países en los que operamos. A través de iniciativas como esta queremos poner en valor a todas las mujeres que no tienen acceso a una educación superior y facilitar así que tengan una mayor autonomía y desarrollo, contribuyendo a un cambio transformador en sus vidas futuras. Esto es aún más relevante para nosotros si tenemos en cuenta que 8 de cada 10 personas que trabajan en Mango son mujeres y que ellas representan el 40% de nuestro Comité Ejecutivo, reforzamos así nuestro compromiso con el liderazgo femenino. Este esfuerzo conjunto es un paso significativo hacia la igualdad de oportunidades, un elemento esencial para el progreso social y económico”.
Desde ACNUR, Francesco Sciacca destacó el impacto directo que puede tener la implicación del sector privado en el futuro de las personas refugiadas. “El apoyo de Mango permite que estas jóvenes refugiadas puedan ‘apuntar más alto’ y soñar con un futuro donde puedan estudiar, trabajar y aportar a la sociedad, tanto en sus comunidades de acogida como en la reconstrucción de sus países de origen”, señaló.
El programa DAFI, a través del cual se canaliza esta colaboración, nació en 1992 como la Iniciativa Académica Alemana Albert Einstein y está implementado por ACNUR en distintos países. Su objetivo es promover el acceso a la educación terciaria entre la población refugiada, un nivel educativo al que actualmente solo logra acceder el 7% de los jóvenes refugiados a nivel global. En el marco del acuerdo con Mango, se concederán un total de 96 becas hasta 2027, de las cuales 69 serán completas y cubrirán toda la trayectoria universitaria, mientras que las 27 restantes estarán destinadas a estudiantes de último curso, facilitando su transición hacia el mercado laboral.
Una parte significativa de las beneficiarias se concentra en Asia, una región que acoge a un elevado número de personas desplazadas. En India, las becas DAFI se dirigen principalmente a mujeres refugiadas procedentes de Afganistán y Myanmar, muchas de ellas pertenecientes a la comunidad rohingya, que han buscado asilo tras años de conflictos y persecución. En Pakistán, las beneficiarias son mayoritariamente mujeres refugiadas afganas, lo que pone de relieve el papel histórico del país como territorio de acogida.
La educación universitaria se presenta como una herramienta clave para el desarrollo personal, la autonomía económica y la integración social de las personas refugiadas, especialmente en el caso de mujeres y niñas, que afrontan mayores barreras estructurales para continuar su formación. El programa DAFI no solo cubre aspectos académicos, sino que también fomenta el crecimiento personal y profesional de las estudiantes, fortaleciendo su capacidad para contribuir activamente a la sociedad.
Las cifras del programa refuerzan su relevancia. Desde su creación, DAFI ha apoyado a más de 27.200 jóvenes refugiados en 54 países. Solo en 2024, el 54% de los estudiantes beneficiados en Asia fueron mujeres, el mayor porcentaje de matriculación femenina registrado en un solo año, un dato especialmente significativo en un contexto en el que el acceso de las mujeres refugiadas a la educación superior sigue siendo limitado.
Con esta alianza, Mango amplía el alcance de su área de Acción Social, desde la que impulsa proyectos alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La compañía concibe su actividad más allá de la moda, entendiendo el negocio como una plataforma para promover valores como la inclusión, la diversidad y el respeto. A través de iniciativas como la colaboración con ACNUR, el grupo busca contribuir de forma tangible al desarrollo social y a la mejora de las condiciones de vida de colectivos especialmente vulnerables, en este caso mujeres refugiadas que encuentran en la educación una vía para construir un futuro con mayores oportunidades.

