Fundación Mutua Madrileña refuerza su compromiso social con la XIV edición de sus ayudas a proyectos sociales

La entidad presidida por Ignacio Garralda, destina un millón de euros a proyectos centrados en la discapacidad, la infancia, la igualdad y la cooperación internacional
Catorce años después de la primera edición, las Ayudas a Proyectos de Acción Social de la Fundación Mutua Madrileña se han consolidado como uno de los programas privados de apoyo social más estables en España. Este año, la entidad encabezada por Ignacio Garralda destinará nuevamente un millón de euros a financiar iniciativas de organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan con colectivos en situación de vulnerabilidad.
A lo largo de más de una década, estas ayudas han respaldado más de 380 proyectos sociales, con un impacto directo en 410.000 personas, lo que supone una media de cerca de 30.000 beneficiarios al año. Más allá de la dotación económica —que supera ya los 11 millones de euros desde su creación—, el programa se ha convertido en una plataforma que visibiliza la labor de entidades sociales en ámbitos muy diversos.
Las líneas de actuación reflejan esa diversidad: desde la integración laboral de jóvenes en riesgo hasta el apoyo a personas mayores o sin hogar; de la atención a la infancia con problemas de salud hasta la cooperación en países como India, Camerún o Haití; pasando por el respaldo a mujeres víctimas de violencia de género y trata.
El plazo de presentación de proyectos finaliza el próximo 23 de septiembre y las bases completas están disponibles en la web de la fundación. Una vez seleccionados, los proyectos que resulten beneficiarios se sumarán a una lista de iniciativas que, en ediciones anteriores, han permitido desde la adaptación de viviendas para personas con discapacidad hasta programas de atención integral para mujeres víctimas de violencia de género.
Con esta nueva convocatoria, la Fundación Mutua Madrileña reafirma su objetivo de combinar la continuidad —garantizando apoyo sostenido a lo largo de los años— con la capacidad de adaptación a nuevas necesidades sociales, como la cooperación en contextos de emergencia internacional.

