Los jóvenes españoles, en desventaja frente a los bulos sobre el cambio climático
por Alejandra Martínez ·

Un nuevo estudio elaborado por Fundación Naturgy y el Centro Reina Sofía de Fad Juventud revela una preocupante brecha entre el compromiso ambiental de los jóvenes y su capacidad para identificar la desinformación climática. Solo el 19% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años se siente verdaderamente capaz de distinguir los bulos sobre sostenibilidad y cambio climático, a pesar de que casi la mitad (45%) reconoce haber estado expuesto a ellos en el último año.
La investigación, titulada “Medioambiente y desinformación. Percepciones juveniles sobre la energía y la sostenibilidad”, ha sido presentada esta semana como parte de un análisis amplio sobre el conocimiento ambiental y el impacto de las noticias falsas en el imaginario juvenil. Las conclusiones no solo muestran una alta exposición a los bulos climáticos, sino también una limitada preparación para combatirlos.
Redes sociales: canal de información y de confusión
Las redes sociales se consolidan como el principal canal de información medioambiental para la juventud (53%), por encima incluso de la televisión (51%). Sin embargo, ese mismo protagonismo las convierte en el caldo de cultivo ideal para la desinformación: un 54% de los jóvenes considera que en estas plataformas es donde más se difunden los bulos climáticos.
Entre las falsedades más frecuentes destacan narrativas sobre la peligrosidad de los coches eléctricos, conspiraciones sobre “chemtrails” o las llamadas “ciudades de 15 minutos” descritas como instrumentos de control poblacional. Estas historias, aunque infundadas, se expanden rápidamente y debilitan la percepción pública sobre los avances y políticas en materia de sostenibilidad.
Educación ambiental deficiente y desigual
El informe también pone de relieve el déficit de formación medioambiental en las etapas educativas iniciales. El 46% de los jóvenes afirma haber recibido escasa formación sobre sostenibilidad durante su etapa escolar, y este desconocimiento se acentúa en los grupos más jóvenes. Por ejemplo, el 28% de quienes tienen entre 16 y 20 años muestran bajos niveles de conocimiento sobre energía y medioambiente, frente al 14% entre los 26 y 29 años.
“Los jóvenes confían en la ciencia, pero no siempre distinguen entre datos verificados y opiniones disfrazadas de rigor”, explicó Mario Viciosa, periodista especializado en ciencia y medioambiente, durante el acto de presentación del estudio. En este sentido, la alfabetización mediática se plantea como una necesidad urgente para reforzar el pensamiento crítico ante la avalancha de contenido digital.
Más allá de la sensibilización: formación para la acción
Aunque un 83% de la juventud cree en el cambio climático, no todos coinciden en sus causas ni en la urgencia de actuar. El informe muestra que aún persisten discursos negacionistas y posturas que minimizan la influencia humana en el calentamiento global, lo que frena el impulso hacia una transición energética eficaz.
Anna Sanmartín, directora del Centro Reina Sofía de Fad Juventud, señaló que “la juventud está expuesta a un flujo constante de bulos, especialmente en redes sociales, y muchos no se sienten seguros identificándolos. Es fundamental que les proporcionemos las herramientas y el pensamiento crítico necesarios desde el aula”.
Por su parte, Rocío Benavente, de Maldita.es, remarcó que “falta no solo formación ambiental, sino también formación sobre cómo consumir información en medios. No basta con buenas intenciones: hay que enseñar a filtrar y verificar”.
Una llamada a la acción educativa
Para la Fundación de la empres presidida por Francisco Reynés, Naturgy, la solución pasa por impulsar con más fuerza la educación ambiental desde edades tempranas y conectar con la juventud en los entornos donde ya se informa. “Desde 2018 hemos beneficiado a más de 1.269.000 personas a través de nuestras iniciativas educativas. Pero los datos actuales nos indican que hay que ir más allá, especialmente en los canales digitales que utilizan los jóvenes”, afirmó María Eugenia Coronado, directora general de la fundación.
Beatriz Martín Padura, directora de Fad Juventud, insistió en que “la lucha contra el cambio climático no solo necesita políticas efectivas, también requiere información veraz. Si la juventud no tiene acceso a datos fiables, su capacidad de actuar se ve comprometida”.
Juventudes diversas ante un futuro incierto
Margarita Guerrero, directora general del Instituto de la Juventud del Ministerio de Juventud e Infancia, cerró el acto recordando que “no existe una sola juventud, sino muchas juventudes”, cada una con sus experiencias y vulnerabilidades. En sus palabras, es necesario construir marcos atractivos para el activismo y ofrecer a los jóvenes herramientas reales con las que puedan enfrentar la incertidumbre climática.
El informe se presenta así como una hoja de ruta para repensar las estrategias educativas y comunicativas frente a uno de los grandes retos de nuestro tiempo: cómo formar a una generación capaz de liderar la transición energética en un entorno saturado de información, pero escaso en criterio.

