La Fundación Joan Miró celebra medio siglo de arte con una mirada al pasado y al futuro

Barcelona se despierta este año con un motivo para celebrar: la Fundación Joan Miró cumple 50 años. Medio siglo ha pasado desde que el sueño de un artista se convirtiera en uno de los epicentros culturales más emblemáticos de la ciudad. Para conmemorar este aniversario, la institución ha lanzado un ambicioso programa de actividades bajo el lema “Para la gente de mañana”, que se desplegará a lo largo de un año.
Las celebraciones arrancan el 11 de junio con la exposición “La poesía acaba de empezar. 50 años de la Miró”, un recorrido emocional por la historia de la fundación a través de documentos, fotografías y materiales de archivo. Lejos de las grandes obras, la muestra pone el foco en los inicios de la institución, en los pasos que Joan Miró dio desde Mallorca para volver a conectar con su ciudad natal y dejarle un legado duradero. También recuerda la estrecha colaboración con el arquitecto Josep Lluís Sert, quien diseñó la sede en Montjuïc, ese edificio blanco y luminoso que parece flotar sobre la ciudad.
Uno de los momentos más especiales llegará el 15 de junio, cuando las puertas de la Fundación se abrirán a las seis de la mañana para una visita al amanecer. En un gesto poético y simbólico, los visitantes podrán recorrer los pasillos y salas mientras la luz del sol comienza a acariciar las obras de Miró y los muros del edificio, en una experiencia contemplativa única.
Pero la programación no se queda en casa. En octubre se inaugurará la exposición “Miró y los Estados Unidos”, que explorará la relación del artista catalán con el país norteamericano a través de una selección de obras de figuras como Rothko, Pollock o Bourgeois. Esta muestra viajará posteriormente a la Phillips Collection de Washington, posicionándose como una de las exhibiciones más relevantes dedicadas a Miró en territorio estadounidense.
Ya en 2026, la fundación emprenderá una reordenación de su colección permanente para mostrar el proceso creativo de Miró, dando al visitante la posibilidad de “entrar en su taller”. También se abrirá por primera vez al público el Jardín de los Cipreses, un espacio verde íntimo que permanecía cerrado desde 1975.

